De los tiempos de la dinastía iraní aqueménida ―reinante entre los siglos VI y IV a.n.e.― no nos han llegado noticias claras de preparados culinarios. Del siglo IV d.n.e., por el contrario, disponemos de la información que ofrece el Libro del rey Cosroes y su paje. El rey, antes de armar caballero a su paje, le exigía mostrar su maestría en las artes culinarias. Una de las elaboraciones que debía cocinar era el lauzenak o lawzinaj, un preparado cortado en forma de rombo, un dulce que en nuestros días es el mazapán de almendra, el que nos interesa en especial. Había otros dulces de masa de harina empapada en almíbar y mantequilla, cortados también en rombos, lo que hoy llamamos baklava. Compartían la denominación y, según el investigador de cultura árabe M. Rodison, esta palabra, lawzinaj, ha dado origen en francés a losange, rombo.














