El desierto de Taklamakan es uno de los más áridos del planeta, y lo que parecía casi imposible, China lo pudo lograr, ya que hoy en día hay estanques, sensores y peces.
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En un lugar donde solo había arena incandescente y viento seco, ese país logró crear un proyecto científico que desafía los límites de la acuicultura moderna, al poder producir mariscos en pleno desierto.
Aunque muchos pensaran que se trata de una película de ficción, lo cierto es que es una estrategia curiosamente diseñada que combina ciencia, control ambiental y planificación estatal a largo plazo.
El desierto de Taklamakan está ubicado en la región de Xinjiang y registra temperaturas extremas, lluvias casi inexistentes y una geografía que hacía imposible cualquier intento de agricultura intensiva.
este lugar fue conocido como el ‘mar de la muerte’. Foto:iStock
Lo que muchos no saben es que bajo esta superficie árida se esconde un recurso clave, que fue fundamental para crear este proyecto: aguas subterráneas salinoalcalinas, químicamente similares a las del mar.
A partir de esa base, los científicos chinos desarrollaron sistemas acuícolas cerrados, alimentados también con agua de deshielo de montañas cercanas, que son capaces de recrear condiciones marinas en medio del desierto.
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Durante muchos siglos, este lugar fue conocido como el ‘mar de la muerte’. Sin embargo, con la ayuda de estos estanques, que están aislados del suelo con membranas especiales y que son monitoreados de forma constante mediante sensores digitales que regulan la salinidad, el oxígeno, la temperatura y el pH.
Este sistema se destaca por su eficiencia hídrica, ya que el 90 por ciento del agua se reutiliza luego de pasar por procesos de depuración y sedimentación. Además, este circuito se suma a una comunidad de microorganismos que descomponen residuos orgánicos y estabilizan el ecosistema, reduciendo los riesgos sanitarios y aumentando la productividad.
Gracias a este modelo creado por los investigadores chinos, especies como meros, mújoles, camarones, ostras y mejillones perleros alcanzan un tamaño comercial, con tasas de supervivencia cercanas al 99 por ciento.
Estos pescados son conocido como ‘mariscos del desierto’. Foto:iStock
Lo más llamativo de este proyecto es que ya supera la acuicultura tradicional, tanto así que ha impulsado una nueva categoría en los mercados, denominada ‘mariscos del desierto’.
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De acuerdo con medios locales y datos oficiales, en Xinjiang se produjeron en 2024 unas 196.500 toneladas de productos acuáticos, consolidándose como el principal centro acuícola del noroeste del país.
Asimismo, esto no solo genera empleo local, sino que el proyecto ha demostrado que reutilizar el agua tratada en ensayos agrícolas permite evidenciar que la ciencia puede convertir un entorno hostil en un sistema productivo y sostenible.
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WENDYS PITRE ARIZA
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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