Un estudio científico confirmó que en Finlandia crecen árboles capaces de incorporar oro en su estructura interna. La investigación se desarrolló en la región de Laponia, al norte del país, donde un equipo de especialistas analizó abetos que crecen sobre un yacimiento aurífero.
El trabajo reveló que diminutas partículas del metal precioso se alojan en las agujas sin generar daños en la planta, gracias a la acción conjunta de microorganismos y procesos naturales.
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El hallazgo en abetos de Laponia
La investigación se centró en la zona de Tiira, conocida por su subsuelo rico en minerales. Allí, los científicos recolectaron agujas de 23 abetos de la especie Picea abies. Mediante observaciones con microscopios de alta resolución y análisis genéticos, detectaron en cuatro ejemplares la presencia de biopelículas de oro dentro de las células vegetales. Estas partículas, según el estudio, eran visibles incluso en ausencia de luz solar directa.
Además del metal, los expertos identificaron una comunidad de bacterias “huéspedes” que viven en el interior del árbol. Estos microorganismos, denominados endófitas, tienen la capacidad de captar oro disuelto en el suelo y transformarlo en partículas sólidas. Este mecanismo biológico es conocido como biomineralización y fue uno de los aspectos centrales del trabajo científico.
El hallazgo ocurrió en Laponia, una región ártica con suelos ricos en minerales metálicos. Foto:iStock
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Cómo el oro llega a las agujas
De acuerdo con los investigadores, las bacterias generan una matriz similar a un gel donde quedan retenidas las nanopartículas de oro. A través de este proceso, el metal pasa a formar parte de las agujas del abeto.
El estudio también estableció una relación inversa entre la cantidad de oro y la presencia de bacterias vivas: a mayor concentración del metal, menor actividad microbiana, mientras que niveles más bajos permiten que los microorganismos mantengan su predominio.
Se estudiaron 23 abetos Picea abies ubicados sobre el yacimiento aurífero de Tiira. Foto:iStock
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¿Puede servir para una explotación industrial?
En el artículo publicado en agosto del 2025, el equipo científico aclaró que la cantidad de oro encontrada en las agujas es extremadamente reducida. Por este motivo, el fenómeno no resulta viable para una explotación comercial, ya que la extracción de cada partícula requiere un esfuerzo considerable sin posibilidad de producción a gran escala.
A esto se suma que Laponia es un territorio de alto valor ambiental y cultural. La región forma parte de áreas protegidas vinculadas a comunidades indígenas europeas que consideran estos espacios sagrados, por lo que el uso de los recursos naturales se encuentra estrictamente regulado.
Microorganismos endófitos convierten el oro disuelto del suelo en partículas sólidas. Foto:iStock
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Implicancias ambientales y científicas
El estudio permitió comprender mejor la relación simbiótica entre árboles y bacterias, demostrando que estos microorganismos no representan una amenaza para la vida vegetal. También confirmó que los abetos pueden transformar el oro en estado líquido a sólido de manera natural, contribuyendo a la limpieza del suelo de forma sostenible.
Los investigadores señalaron que este descubrimiento podría ser útil en el futuro para la prospección minera. Analizar las agujas de los árboles en zonas específicas permitiría estimar la presencia de oro en el subsuelo. Al igual que ocurre con los eucaliptos en Australia, los abetos de Laponia actúan como indicadores naturales del ecosistema, capaces de absorber metales del suelo e integrarlos a su crecimiento sin alterar el equilibrio ambiental.
La Nación (Argentina) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación, y contó con la revisión de un periodista y un editor.

















