Las videollamadas se han consolidado como una herramienta habitual para el trabajo, la educación y la atención médica a distancia.
Sin embargo, problemas técnicos como interrupciones de conexión, retrasos de audio o imágenes distorsionadas no solo dificultan la comunicación, sino que también influyen en la forma en que las personas se evalúan entre sí. Así lo señala un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Cornell y de la Universidad de Missouri-Kansas City, en Estados Unidos, y publicado en la revista Nature.
LEA TAMBIÉN
La investigación analizó cómo estos fallos, considerados menores, afectan los juicios interpersonales durante interacciones virtuales.
Los autores concluyen que este tipo de interrupciones altera la percepción del interlocutor y condiciona decisiones posteriores, incluso cuando el contenido del mensaje no se ve afectado de manera significativa.
El impacto es mayor en personas con mala conexión a internet por limitaciones económicas. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

El “valle inquietante” y sus efectos en la comunicación virtual
Para explicar este fenómeno, los investigadores recurren al concepto del valle inquietante, una teoría asociada tradicionalmente a la robótica. Este plantea que las personas pueden experimentar rechazo o desconfianza cuando algo se asemeja mucho a un ser humano, pero no logra reproducirlo de forma completa. En el contexto de las videollamadas, los fallos técnicos interrumpen la sensación de interacción directa, lo que genera incomodidad o desconfianza.
Según el estudio, estos problemas “rompen la ilusión del contacto cara a cara, evocando una sensación extraña, espeluznante o inquietante”. Esta conclusión se obtuvo a partir de cinco experimentos y tres estudios adicionales que incluyeron interacciones tanto en tiempo real como grabadas.
Los juicios negativos influyen en decisiones laborales, judiciales y en la atención sanitaria. Foto:iStock
Los resultados muestran que cuanto mayor es la sensación de extrañeza experimentada durante una videollamada, más desfavorable tiende a ser la evaluación del interlocutor. Esta percepción puede influir en decisiones relevantes, como procesos de contratación, resoluciones judiciales relacionadas con la libertad condicional o la calidad de la atención médica recibida.
Además, los autores advierten que estos efectos pueden contribuir a mantener desigualdades existentes. Las personas con menos recursos suelen disponer de conexiones a internet menos estables, lo que incrementa la probabilidad de fallos técnicos. Esto, según el estudio, podría llevar a que “experimenten peores resultados en contextos consecuentes como la salud, las carreras profesionales, la justicia y la conexión social”.
Europa Press
Más noticias en EL TIEMPO
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en la información publicada por Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.

















