Videoanálisis | Cuidar a Sheinbaum

Claudia —a diferencia de Andrés— ha colocado a la seguridad en el centro de la agenda. Sheinbaum Pardo ha asumido […]

Videoanálisis | Cuidar a Sheinbaum

Claudia —a diferencia de Andrés— ha colocado a la seguridad en el centro de la agenda. Sheinbaum Pardo ha asumido una posición más agresiva ante el reto criminal. En ese empeño, se ha metido con propios y extraños: la calma futura exige incomodar a los presentes.

Ahí tenemos el destape del huachicol fiscal, la caída de figuras políticas opositoras como César Duarte e incluso el arresto de personajes ligados a estructuras que alimentan su propio proyecto, como Hernán Bermúdez Requena—secretario de seguridad de Adán Augusto López— o “El Limones”, dirigente dela CATEM de Pedro Haces acusado de extorsión en la Laguna de Durango. En contraste con el gobierno de Andrés Manuel, el riesgo de Claudia Sheinbaum se ha incrementado y el entusiasmo popular que la impulsa no es blindaje ni es escudo.

Por el contrario: la presencia de una mandataria tan popular —sobre todo una cuya fuerza descansa en su alianza con el pueblo y de su capacidad para maniobrar entre multitudes— es justamente el terreno donde surgen los mayores riesgos.

Recibimos una advertencia el mes pasado, cuando un hombre logró acercarse y acosar físicamente a la Presidenta en pleno centro de la Ciudad de México. A unos metros de Palacio Nacional. Allí quedó expuesta la fragilidad del cerco que la rodea: la vulnerabilidad de la mandataria o la torpeza de su equipo más cercano para resguardarla.

Haríamos bien en escuchar la advertencia. Haríamos bien en pensar en la seguridad de la persona más relevante del país: jefa de gobierno, cabeza de partido, figura central del movimiento de regeneración nacional y referencia internacional de un proyecto de izquierdas que funciona.

Ya nos pasó Carlos Manzo. Tenemos que hablar de la seguridad de nuestra Presidenta.

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