“Vender América”: el nuevo ataque de Trump a Powell resucita de un plumazo los fantasmas de Wall Street

Las Bolsas se han despertado este lunes sobresaltadas por el enésimo ataque de Donald Trump a la Reserva Federal estadounidense […]

Cinco Días

Las Bolsas se han despertado este lunes sobresaltadas por el enésimo ataque de Donald Trump a la Reserva Federal estadounidense (Fed), el banco central de referencia para los mercados financieros de todo el mundo. La investigación penal abierta sobre su presidente, Jerome Powell, por parte del Gobierno de Estados Unidos ha despertado un fantasma que parecía ya conjurado en el siempre inestable ánimo de los inversores y, reflejo de los renovados temores, la búsqueda de refugios dispara un 2,6% el precio del oro que, como la planta, marca máximos históricos. El clima negativo impacta sobre todos los mercados, sobre todo en los estadounidenses. Los futuros del S&P 500, índice de referencia de Wall Street, bajan un 0,7% y el dólar desciende un 0,5% contra el euro. Los inversores también están vendiendo deuda del Tesoro de Estados Unidos, cuya rentabilidad (que evoluciona a la inversa del precio) tira al alza y está en los niveles más altos desde septiembre.

En Europa, por el contrario, las Bolsas de Francia, Alemania y Reino Unido cotizan al alza. España es un caso aparte; el Ibex baja casi el 1% pero muy condicionado por el pago de dividendos de Repsol e Iberdrola, cuyos precios descuentan el dividendo y ceden más del 2%, pues los accionistas que compran hoy ya no lo pueden cobrar. La deuda europea, al contrario de la estadounidense, sube de precio ante la búsqueda de alternativas a los activos estadounidenses.

Jerome Powell, en otras ocasiones tan comedido, no ha dudado en señalar el ataque directo sobre la independencia del banco central, hecho que ha agudizado la sensibilidad de los inversores. “Se trata de si la Fed podrá seguir fijando los tipos de interés basándose en datos y en las condiciones económicas, o si, por el contrario, la política monetaria se verá condicionada por presiones políticas o intimidaciones”, afirmó en un comunicado. Así, el movimiento “sell America (vende América)» vuelve a los mercados, al igual que hace meses, cuando los calentones arancelarios de Trump o los ataques a la Fed despertaban el castigo a las acciones o la divisa de EE UU.

“Powell ha calificado explícitamente esta medida como un ataque a la independencia de la Reserva Federal frente a la administración Trump”, explican desde ING. La reacción inicial de los mercados coincidió con esta opinión. La caída conjunta del dólar, las acciones y los bonos del Tesoro recordó a los días de vender América de la primavera pasada. Los riesgos a la baja para el dólar derivados de cualquier indicio de una mayor determinación de interferir en la independencia de la Fed son considerables. De nuevo, el mercado de bonos será el barómetro más importante».

Una Reserva Federal demasiado pendiente de la Casa Blanca tiene consecuencias a varios niveles, pero si se reactiva una inflación que todavía está en el entorno del 3%, los inversores exigen más rentabilidad a la deuda estadounidense. Además, un banco central plegado a la política debilita el papel del dólar como activo de referencia en el mundo financiero. “Las persistentes preocupaciones sobre la independencia de la Fed y el estatus del dólar estadounidense como moneda de reserva mundial podrían atraer a más inversores en busca de refugio hacia los mercados del oro y la plata”, indica Carsten Menke, analista de Julius Baer.

La tormenta llega, además, en un momento crítico para la institución deteriorada por un año de ataques constantes y que afronta un escenario económico inexplorado por el impacto económico, aú por determinar, de dos políticas clave de Trump: la guerra arancelaria y la cruzada contra los inmigrantes. El comité de mercado abierto de la Reserva Federal, que determina los tipos de interés, tiene ya varios miembros trumpistas, entre ellos el gurú de la Casa Blanca Stephen Miran, lo que ha provocado una división sin precedentes en el consejo de Powell, hasta el momento, ha intentado capear como ha podido.

Ni siquiera disuade a Trump el hecho de que Powell cumpla mandato en mayo y su probable relevo sea un fiel acólito. Pero la reiteración en los ataques empieza a erosionar la relativa complacencia con la que el mercado valora las decisiones del republicano: “La investigación no gusta a la comunidad inversora, que observa con cierta perplejidad como un gobierno en teoría favorable al mercado está actuando cada vez más de forma intervencionista intentando influir en la actuación del banco central y en la actuación de las empresas en algunos sectores de actividad”, indica Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Gestión.

Los analistas, de hecho, tienen puesto el foco también en la posible decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos sobre la legalidad de los aranceles impuestos por el Gobierno en abril pasado, dictamen que se esperaba para el pasado viernes pero que no llegó a publicarse. Aunque la guerra tarifaria nunca ha gustado en Wall Street, los mercados temen también la reacción de Trump en caso de ver desautorizada la política comercial.

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