El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el mundo con un Truth este miércoles. Dice: “Tras una reunión muy productiva con el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, hemos establecido las bases de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región del Ártico. Esta solución, de concretarse, será muy beneficiosa para los Estados Unidos de América y para todas las naciones de la OTAN. Basándonos en este entendimiento, no impondré los aranceles que estaban previstos para entrar en vigor el 1 de febrero. Se están llevando a cabo conversaciones adicionales sobre el proyecto Cúpula Dorada en relación con Groenlandia. Se proporcionará más información a medida que avancen las negociaciones. El vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el enviado especial Steve Witkoff y otras personas, según sea necesario, serán responsables de las negociaciones y me informarán directamente. ¡Gracias por su atención a este asunto!”.
No estuvo claro de inmediato en qué consiste el principio de acuerdo del que escribe Trump en su red social, ni si implica un aumento de las bases que tiene Washington en la mayor isla del planeta, a la que se refirió por la mañana en un incendiario discurso en el Foro Económico de Davos (Suiza), donde se encuentra el republicano, como “una gran masa de hielo”, y tiene una población de unas 56.000 personas. La primera consecuencia parece ser el entierro del hacha de las tarifas con las que amenazó hace un par de semanas a los países europeos que respondieron a sus ambiciones imperiales enviando pequeños destacamentos de tropas. Pero tampoco hay detalles sobre qué deberán hacer, o qué se han comprometido a hacer esos países, para que les levanten esos gravámenes.
En su intervención en ese cónclave, en el que se reúnen cada enero los poderes tecnológicos, políticos y económicos mundiales, Trump había subido al estrado horas antes para anunciar que no usará la fuerza para adueñarse de Groenlandia, una ambición que mantiene en vilo al mundo. “La gente pensó que usaría la fuerza. No tengo por qué usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No la usaré”, dijo, en un discurso en el que, sin embargo, insistió con toda claridad en que quiere controlar el territorio por razones de seguridad nacional e internacional y que pretende conseguirlo con negociaciones, lanzando una poco velada amenaza a los europeos: “Tienen dos opciones. O aceptan, y estaremos agradecidos. O se niegan, y lo recordaremos”.
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