Néstor Lorenzo está a las puertas de asistir a su quinta Copa del Mundo, pero la primera como seleccionador en jefe. Comandará a una Selección Colombia que sueña con hacer cosas grandes con un grupo de jugadores con hambre de victoria.
Por estos días se termina el descanso de Lorenzo en la Argentina; pronto regresará a Colombia. Vive con su mujer, Irma, en Bogotá hace más de 10 años —salvo un paréntesis laboral en Perú—, siempre en el mismo lugar, en el barrio Chicó, cerca del Parque del Virrey.
El director técnico argentino Néstor Lorenzo Foto:AFP
Lorenzo, desde su llegada al banquillo colombiano, ha enfrentado un sinnúmero de críticas por su corta experiencia como técnico principal y por el estilo de juego de su equipo. A pesar del invicto de 25 partidos al frente de la Selección, la clasificación al Mundial 2026 y la final de la Copa América disputada en el 2024 —que se perdió a manos de Argentina en el extratiempo—, el DT sigue estando en el ojo de un sector que desde una parte de la prensa no consideran que sea el entrenador predilecto para dirigir al país en una Copa del Mundo.
El argentino dialogó con La Nación de Argentina sobre su experiencia en el banquillo de Colombia, sus metas con la Selección y varios detalles íntimos de su carrera como futbolista y entrenador tras más de cuatro décadas ligado al fútbol.
Néstor Lorenzo Foto:Getty Images via AFP
Será tu quinto Mundial (1990, 2006, 2014, 2018), pero el primero como ‘el jefe’
Nunca me pesó tomar decisiones, sí trato de equilibrar el corazón con la cabeza. Hay decisiones que se toman con el corazón y otras con la cabeza. Hay experiencias que te pueden ayudar a que tu cabeza te advierta ‘te vas a meter en un problema si hacés esto’, y hay momentos en los que el corazón, o la intuición te dicen ‘debés ir por acá’, más allá de las sugerencias del entorno, con el que inexorablemente vas a confrontar. Analizo mucho mis decisiones, trato de ser coherente con lo que creo y con mis sentimientos. Y siempre fiel a un proceso. Estoy feliz de estar en Colombia, creo que siempre mostré una línea, un estilo, y ojalá que podamos hacer un gran Mundial y llegar al último día, como llegamos en la Copa América 2024.
El ciclo en Colombia solo cuenta 5 derrotas en 42 partidos, más del 70 por ciento de eficacia y el récord de 28 partidos invicto
Los números son muy buenos… sí, y no jugamos contra equipos flojos… Fuimos a jugar contra España en Europa, contra Alemania, contra Corea y Japón en Asia, jugamos contra campeones de federaciones, contra equipos clasificados al Mundial…
Y los tres partidos contra el campeón del mundo (Argentina) fueron muy parejos…
Y… nos conocemos mucho con la Argentina. A mí me da satisfacción cómo juega Colombia, que trata de ser protagonista, que no se esconde. La idea es jugar bien, no ganar de cualquier manera. Y eso el equipo lo siente, cree en la idea y ahí estamos. Ojalá que lleguemos bien y podamos hacer el mejor Mundial de la historia para Colombia.
Perdió la final de la Copa América en el alargue, y por las eliminatorias ganaste en Barranquilla (2-1) y en Buenos Aires se escapó la victoria (1-1) a menos de diez minutos del final.
Y bueno, ya va a llegar. Dios dirá.
Selección Colombia Foto:Alejandro Pagni / Alamy Stock Photo
El sorteo dispuso que Colombia jugará contra Portugal, Uzbekistán y el ganador del repechaje entre Nueva Caledonia/Congo/Jamaica.
Portugal es uno de los mejores del mundo, estará lindo competir con ellos. Sí, creo que hubiese firmado un grupo así. Portugal es parecido a nosotros en cuanto al juego, con grandísimas figuras en los mejores equipos de Europa, y siempre es bueno medirse ante equipos así. Nunca estuve de acuerdo con elegir o descartar equipos porque el Mundial siempre da sorpresas. Uzbekistán es una incógnita y no vamos a confiarnos ante los otros rivales; hay que trabajarlos. Vamos a hacer lo posible para resolverlos. Con Jamaica jugamos varias veces, es muy físico y para tenerle cuidado si se clasifica, y a Congo y Nueva Caledonia no los conozco demasiado.
¿La gestión del grupo es…?
La gestión hoy es todo y es exclusivamente del entrenador. Y la gestión empieza por elegir y por conducir a tu grupo. Yo trato siempre de estar encima de todos los detalles para que haya armonía y alegría. Se puede trabajar buscando la excelencia desde la alegría. Y eso pasa en la selección de Colombia, te lo puede decir cualquiera de los 40 o 50 que convivimos en cada microciclo. A mí me da orgullo el ambiente y la mentalidad que se creó. ¿Lleva tiempo y dedicación? Sí. ¿Cómo descanso de ese estrés? No lo sé… a veces me tomo tres o cuatro días y, si estoy en mi casa y a las 3 de la tarde juega Lucho Díaz, ¿no lo veo? ¡Claro que sí! Porque no puede haber un mejor programa que verlo. ¿Y a la noche juegan River-Racing? ¡Y vamos a ver a Juanfer, y a tal o a cuál! ¡Y si es de mañana lo veo a John Córdoba en Rusia! Y probablemente después los llame por teléfono. ¿Pero no eran mis días de descanso? La dinámica ya la tengo totalmente enfocada en la responsabilidad de dirigir a una selección. Es la vida que elegí.
Néstor Lorenzo Foto:AFP
¿Quién ha sido Pekerman en su vida?
José ha sido como un padre para mí. Él llega a Argentinos cuando yo estaba en la 8.ª división, y se queda de coordinador de inferiores. Y empieza a armar, en silencio y con mucha convicción, el proyecto de Argentinos, que después, de alguna manera, lo iba a aplicar con los mismos valores en la selección. Cuando yo apenas me había recibido de técnico, me sumó a la selección… me conocía desde muy chico, casi siempre como coordinador, pero también me dirigió en la reserva de Argentinos. Yo les agradezco a todos, pero sin dudas, José y Carlos, por el tiempo que compartí con ellos, me marcaron.
Bilardo y Pekerman son muy distintos, la intensidad y la mesura. ¿A partir de sus influencias cómo construiste su estilo?
Trato de elegir los momentos y de ponerme en el lugar del jugador. Si es urgente, no se puede esperar para mañana, y ahí la reacción es inmediata. Pero, a la vez, hay que ser cuidadoso porque podés cruzar líneas de las que no se puede volver atrás. Hay que pensar en las posibles reacciones a partir de un hecho. Para otras decisiones trato de esperar… Los jugadores ahora terminan un partido y del estadio se van al aeropuerto, a un avión, horas de vuelo, llegan con diferencias horarias… entonces hay que elegir los momentos para no interrumpir el descanso y encontrarlos abiertos y atentos, porque si los agarro fusilados no sirve. Cada uno es diferente, son todos distintos, y nunca tratás a todos por igual. Sos justo y parejo con las normas, pero el trato personal no es el mismo. La efectividad que tiene un mensaje tiene que ver con el que lo recibe, por eso siempre tenés que estar pensando en él. Yo debo asegurarme de que esté lúcido, bien, con ganas de escucharme para hacer sugerencias o correcciones.
Bilardo en su vida ha sido…
Me conoció desde muy chico. Yo participé del Sudamericano Sub 20, en Paraguay 1985, y también fuimos sparrings de los que iban a ser los campeones del mundo del ’86. Y eso me hizo crecer increíblemente; imagínate que lo mismo que Carlos les decía a los campeones lo recibía yo. Igual, con los videos. Carlos me enseñó mucho. Una vez, delante de todos, dijo: ‘Voy a ver a Argentinos Juniors y Lorenzo le da la pelota a Olguín y el que sale jugando es Olguín… ¡entonces tengo que llamar a Olguín!’. Bilardo era así… Carlos te pedía que te hicieras cargo; yo tenía 20 años y Olguín era un crack, tenía 30 y pico y había sido campeón del mundo en el ’78 y campeón de América con Argentinos, yo lo admiraba… Y Carlos te exigía. Como Carlos vivía en Floresta, cerca de la cancha de Argentinos, te iba a ver… Un día me agarró en la semana y me dijo: ‘Vos hiciste esto y esto y lo otro’. ¡Me había ido a ver en reserva…! El tipo te daba mucha importancia como jugador y te seguía, estaba pendiente de tu evolución, evaluaba todo el tiempo si aprendías o no.
Carlos Bilardo, Miguel Lemme y Néstor Lorenzo Foto:WhatsApp Miguel Lemme
Jugó con Maradona y estuvo en los orígenes de Messi
Cuando estábamos jugando la Copa de las Confederaciones, en Alemania, en 2005, Messi estaba paralelamente jugando el Mundial Sub 20 en Holanda. Y ya nos enamorábamos viendo lo que era capaz de hacer. Recuerdo que Julio Grondona iba y venía entre un torneo y el otro y siempre nos decía: ‘¡Lo que es el 10, lo que es el 10!’. Vos lo veías y hacía lo que nadie más podía hacer, y a una velocidad única. El de Lionel es un don inexplicable, pero, fundamentalmente, creo, se debe a que siempre piensa en la pelota. Es un genio, como Diego, que logran que parezca sencillo lo que hacen. Y son cosas imposibles para la gran mayoría.
En video, está junto a Pekerman y Messi cuando debuta en Alemania 2006. Más de 20 años después, él irá por su sexta Copa del Mundo…
Es impresionante, fui un bendecido con los momentos que viví. Él compite hasta jugando a las bolitas, y en eso también es muy parecido a Diego, y quiere ganar todo. Su continuidad y vigencia lo han hecho uno de los más grandes de la historia. No solo que hace cosas que no las hace nadie, sino que las hace durante muchos años. Y eso requiere de mucha disciplina. Lo que hizo y lo que aún hace es increíble, pasarán muchos, muchos años para que volvamos a ver todo eso en otro jugador. Cada uno en su época fue el mejor, y lejos, por lejos. Una vez le preguntaron a Careca, allá por el 89/90, quién era el segundo mejor del mundo, detrás de Diego. ‘¿Es usted?’, le dijeron. Careca respondió: ‘Diego es el primero y el segundo, y después venimos una banda, pero él está dos escalones arriba’. Mirá, yo en 2024 voté a Messi como mejor jugador del mundo para los The Best. Y en 2025 quise votarlo otra vez, pero no me lo permitieron porque no estaba entre los elegibles. ‘¿Cómo que no está?’, pregunté. (Finalmente, votó por Harry Kane, Vitinha y Dembélé). Mientras Messi entre en una cancha, él será el mejor del mundo. Como sucedió con Diego: si él jugaba, no había otro mejor.
Lionel Messi durante el entrenamiento. Foto:AFP
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Con información de La Nación de Argentina (GDA).

















