Luciano Benavides gana por solo dos segundos el Dakar más ajustado de la historia

Cuando el destino parecía escrito, Luciano Benavides escribió una de las páginas más surrealistas de las cinco décadas de historia […]

EL PAÍS

Cuando el destino parecía escrito, Luciano Benavides escribió una de las páginas más surrealistas de las cinco décadas de historia del Rally Dakar. El piloto argentino, nacido en Salta hace 30 años, consiguió llevarse la prueba de 8.000 kilómetros en los últimos metros y robarle la cartera de manera increíble al estadounidense de Honda Ricky Brabec para volver a encumbrar a KTM. Aunque empezó los 105 kilómetros finales de rally a tres minutos y 20 segundos del líder, logró cruzar la meta con dos segundos de ventaja en la general, el final más apretado de todos los tiempos.

En la línea de meta, nadie daba crédito al principio. Los dos pilotos se quedaron parados junto a los comisarios, y pasaron unos diez minutos donde no se movió ni un alma. ¿Qué demonios había pasado? Nadie lo sabía. Los equipos esperaban con tensión a orillas del mar Rojo, en el vivac XXL de Yanbu. Y de repente, Luciano se tiró al suelo y anunció el vuelco inexplicable a la carrera. Había logrado aquello que todo el mundo daba por imposible, pero C’est le Dakar, un lema que siempre vuelve en esta carrera.

“Era casi imposible, pero nada lo es en esta vida. Ese 1% que teníamos se dio, y yo lo di todo, fui a fondo, para que pasara. Me comí dos curvas al final. Pero sentía que se podía, tenía esa sensación dentro. Es la mejor manera de ganar, porque sufrí hasta el último kilómetro”, comentó el ganador, incrédulo en la línea de meta. Allí le esperaba todo su equipo y su hermano mayor, Kevin, de 37 años, el primer ganador sudamericano de la carrera y uno de los pocos que sabía en sus propias carnes que esto era posible.

“No sé qué pasó, pero pasó. Hay que creer hasta el último metro. Su victoria es determinación pura, todo fe, lo que logró mi hermano es increíble, parece imposible, pero nada lo es”, comentaba el doble ganador del rally en 2021 y 2023, cuando él también logró un vuelco dramático al empezar la jornada 12 segundos por detrás de su compañero Toby Price y batirle por 43 segundos. Norberto Benavides, que se pegó un sprint que casi le mata en la meta, lloraba junto a sus dos hijos, que sin duda han dejado una huella indeleble en la carrera. Ganar a lo Benavides. “Estoy muy orgulloso, han vuelto a hacer historia, y encima viniendo de donde venimos”, contaba el padre. “Hace dos meses tenía que llevarle de un sitio a otro con silla de ruedas tras su accidente en Marruecos, y recuerdo cómo los médicos le dijeron que no, y él que sí”, añadía.

Benavides aprovechó un desliz inexplicable de Brabec, que ya soñaba con su tercer Touareg cuando se saltó un punto de paso a cuatro kilómetros de meta. Tuvo que hacer un rodeo, el suficiente para perder los minutos que tenía de margen y quedarse atónito en la llegada. “Esto es muy duro, difícil de tragar. No tengo ni idea de cómo hemos perdido, no tiene ningún tipo de sentido”, musitó antes de arrancar la moto y huir hacia la carpa de Honda. El equipo japonés entero parecía sacado de un funeral, normal dadas las circunstancias.

La última etapa la ganó Edgar Canet, compañero de caravana de Benavides, con un tiempo de 49m03 segundos. El catalán de 20 años se volvió loco al cruzar la meta de su segundo Dakar y darse cuenta de que su hermano dentro del vivac había logrado lo impensable. Una historia colosal. El argentino fue segundo a seis segundos, mientras Brabec terminó décimo a 3m28s después de descontarse 1m22s de bonificaciones por abrir pista este sábado. Con tres victorias de etapa a lo largo del rally, que corrió con los cruzados rotos y el hombro muy tocado, Benavides hizo historia del Dakar a lo grande.

Nunca antes había subido al podio, y ahora queda inmortalizado como leyenda viva del rally de rallies. La lección vuelve a quedar clara: nunca digas nunca en esta carrera.

Clasificaciones del Rally Dakar.

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