Los socios de investidura evitan dar un cheque en blanco al plan de Sánchez para enviar tropas de paz a Ucrania

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comenzará la semana que viene una ronda de contactos con la mayoría de los […]

EL PAÍS

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comenzará la semana que viene una ronda de contactos con la mayoría de los grupos políticos para enviar tropas de paz a Ucrania y los equilibrios parlamentarios anticipan que no lo va a tener fácil. La decisión pasa por la autorización de un Congreso fragmentado y de unos socios con los que el Ejecutivo cerró el año en uno de sus momentos de mayor tensión. Podemos y el BNG rechazan frontalmente la propuesta, mientras que el resto de aliados mantienen una cautela que vaticina una negociación compleja. Fuentes de Sumar indican que están esperando a analizar los detalles de la propuesta para decidir el sentido de su voto y pronunciarse.

A pesar de que la plataforma de Yolanda Díaz se muestra prudente, su diputado y portavoz de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha expresado en una entrevista en la Cadena SER su rechazo al envío de tropas a Ucrania. “No vamos a apoyar enviar tropas a una guerra, a una situación de conflicto armado”. La fisura creada por Santiago en el mensaje de mesura que intenta mandar la formación, a la espera de que se conozcan más detalles, añade complejidad a las conversaciones.

La Moncloa todavía no ha enviado la convocatoria a los distintos partidos ni tampoco ha remitido las claves del plan, pero Podemos ya ha anunciado que no lo respaldará. “Sánchez se propone enviar tropas españolas a Ucrania para hacer de empresa de seguridad a los Estados Unidos y que así puedan hacer sus negocios, es decir, su robo neocolonial de tierras raras con tranquilidad”, ha publicado en X Ione Belarra, líder del partido, socio de investidura de Sánchez.

En declaraciones en una manifestación convocada por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), Belarra ha añadido que tanto Rusia como Estados Unidos se están repartiendo Ucrania “como si fuera una tarta” y que, tras el alto al fuego, se entregarán los territorios al país liderado por Vladimir Putin y las tierras raras al de Donalda Trump. A este respecto, ha reiterado que desde Podemos no quieren “contribuir a la escalada bélica ni al alimentar a una guerra”. Una negativa a la que se suma la eurodiputada de la formación Irene Montero en redes sociales: “Que le pidan el voto a la derecha amiga de Trump”.

No son los únicos que ponen reparos al despliegue de tropas españolas tal como pretende la Coalición de Voluntarios. Fuentes del BNG aseguran a EL PAÍS que les parece una “decisión precipitada” que “no ven en este momento”. “España fue y es parte de la guerra con el envío de armas y dinero. La reunión de ayer [el martes] en París no está bien ubicada ni legitimada para ser mediadora. Solo podría ser en el marco de un acuerdo de paz, previa solicitud de las dos partes y bajo el amparo de algún organismo internacional como la ONU o la OSCE”, aseguran desde la formación.

El PNV, por su parte, explica que solo saben lo que Sánchez anunció en rueda de prensa, por lo que, antes de decidir nada, quieren conocer los detalles. Esperan saber más tanto en la ronda con los portavoces como en la pendiente comparecencia en el Congreso del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Fuentes de EH Bildu también sostienen que analizarán en los próximos días la propuesta. De momento optan por no pronunciarse.

El posible envío de tropas a Ucrania elevaría el número de misiones actuales en las que participa España a 16, con cerca de 4.000 militares y guardias civiles desplegados en cuatro continentes. El último Consejo de Ministros de 2025 prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2026 la participación de unidades y observadores militares españoles en operaciones de mantenimiento de la paz con la ONU, la OTAN y la UE. La Coalición de Voluntarios es el grupo de 35 países que se reúne para abordar la respuesta a la invasión rusa.

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