‘La empleada’ es una historia de ficción basada en el libro de Freida McFadden; es una película misteriosa, que no se deja anticipar por las expectativas del público. Su trama resulta poco predecible y mantiene una tensión constante desde el inicio.
Sydney Sweeney (‘Euphoria’) interpreta a Millie Calloway, una joven que busca empleo y falsifica su experiencia laboral, convencida de que no será contratada. Sin embargo, una llamada inesperada cambia su destino: ha conseguido el trabajo. Amanda Seyfried da vida a Nina Winchester, la dueña de la casa, quien durante la entrevista transmite confianza y amabilidad. Lo que Millie no imagina es que pronto deseará no haber cruzado nunca la puerta de ese hogar.
Sydney Sweeney es Millie Calloway. Foto:Daniel McFadden/Lionsgate
Millie es contratada para realizar los quehaceres diarios del hogar de tiempo completo. Los Winchester le ofrecen una habitación para vivir con ellos, pero desde el primer día se percibe una tensión inquietante. Algo no encaja en esa familia, aunque ella no puede permitirse renunciar al trabajo bajo ninguna circunstancia.
Brandon Sklenar interpreta a Andrew Winchester, un hombre atractivo, empresario, padre de familia y aparente pilar del hogar. Su personaje inspira confianza y estabilidad, y genera empatía en el espectador. Sin embargo, a medida que avanza la historia, comienza a realizar acciones inesperadas que revelan su verdadera naturaleza, convirtiéndolo en una pieza clave dentro de la trama.
Foto:Daniel McFadden/Lionsgate
Indiana Elle encarna a Cecellia, la hija de los Winchester. Callada, reservada y fría, transmite la imagen de una niña malcriada. No obstante, guarda un secreto oscuro y perturbador que, de salir a la luz, podría costarle la vida a alguien.
La película empieza con una idea clara sugerida por su título, pero pronto da un giro inesperado. Más allá del suspenso, se presenta como una crítica al maltrato intrafamiliar, una problemática presente en muchos hogares. Destaca especialmente la actuación de Amanda Seyfried en un personaje con psicosis recluido en un hospital psiquiátrico, generando desde su primera aparición una profunda sensación de desconfianza.
‘La empleada’ sorprende al espectador al invertir los roles emocionales: personajes que parecían queridos se vuelven odiados, y quienes generaban rechazo terminan despertando empatía. Sydney Sweeney, por su parte, construye un rol que llega con un perfil bajo, pero que oculta un secreto determinante, el verdadero motivo por el que acepta el empleo.
En esta historia, nadie ni nada es predecible. Las actuaciones son sólidas, el desarrollo narrativo es notable y el final abierto engancha con el anuncio del estudio de rodar una segunda parte, que podría estrenarse en 2027.
Samuel Amisadai Rosales Rosales – Redacción Cultura

















