El Gobierno de Estados Unidos ha celebrado este martes la declaración de culpabilidad que Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, realizó el lunes ante una Corte de Distrito del Norte de Illinois, donde reconoció haber conspirado para traficar drogas y participar en el Cartel de Sinaloa. “Es una gran victoria contra el Cartel de Sinaloa y subraya la histórica y enérgica campaña de la Administración Trump para desmantelar las organizaciones terroristas que atacan al pueblo estadounidense”, ha expuesto la fiscal General estadounidense, Pamela Bondi, en un comunicado difundido por el Departamento de Justicia. La declaración de culpabilidad de Guzmán López lo convertía en el segundo familiar de la familia en reconocer su vida criminal ante Washington. Su hermano Ovidio lo hizo el pasado 11 de julio ante la misma jueza, Sharon Johnson. Pero el Ministerio federal aún reconoce que Iván Archivaldo, Jesús Alfredo, dos de los hermanos, continúan fugitivos.
Guzmán López también reconoció ante la magistrada haber secuestrado a Ismael El Mayo Zambada, uno de los socios históricos de El Chapo, para entregarlo a las autoridades estadounidenses, una maniobra que también le costó su detención. El Departamento de Justicia apunta a que las condenas por los primeros delitos van desde los 10 años de prisión a la cadena perpetua. La autoridad ha expuesto que el narcotraficante reconoció que los delitos por los que se declara culpable involucraron más de 36 kilogramos de fentanilo, 90 de heroína, 450 de cocaína, 45 de metanfetamina y 90.000 de marihuana. Guzmán López aceptó pagar 80 millones de dólares atribuibles a esos delitos.
El término “terrorista” utilizado por Bondi para describir al cartel mexicano ahonda en la polémica política impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, que designó a esos grupos criminales como organizaciones terroristas extranjeras, una medida que, de acuerdo a los especialistas, podría vulnerar la soberanía de México. Es parte de la discusión que ambos países han mantenido en el último año. “No le va a gustar a México”, expuso el magnate mientras firmaba el decreto el pasado 20 de enero.
[Habrá más información en breve]
















