La tensión en las calles de Estados Unidos sigue en aumento en respuesta a la muerte de una mujer de 37 años a manos de un agente federal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Minneapolis el miércoles pasado. Las movilizaciones continuaron por segunda noche consecutiva en la ciudad más poblada de Minnesota, al igual que en otras urbes del país, y hay más protestas convocadas durante el fin de semana, mientras que las autoridades locales y estatales exigen que el Gobierno de Donald Trump les permita participar en la investigación del suceso que ha sacudido al país.
El jueves, menos de 24 horas después del asesinato en Minneapolis que sacudió al país, los agentes federales migratorios se vieron involucrados en otro tiroteo en circunstancias similares en Portland. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó a media tarde que agentes de la Patrulla Fronteriza en medio de una “parada vehicular rutinaria” abrieron fuego luego de que el conductor intentara atropellar a los agentes; exactamente el mismo argumento que en Minneapolis, y en más de una docena de casos a lo largo del último año. En este caso, el DHS describió a los objetivos de los agentes como inmigrantes indocumentados y miembros de la pandilla venezolana Tren de Aragua.
Todos los ojos están puestos en Minneapolis a medida que crecen las protestas en repudio a la presencia de más de 2.000 agentes federales enviados a la ciudad para llevar a cabo “la mayor operación de inmigración jamás realizada”, de acuerdo a la propia policía migratoria. Se espera que otros cien agentes se unan al despliegue durante el fin de semana, elevando la posibilidad de confrontaciones entre los manifestantes y los oficiales. El gobernador del Estado, el demócrata Tim Walz, anunció el jueves que había activado la Guardia Nacional “por precaución”, en caso de que sea “necesario para ayudar a mantener la paz, garantizar la seguridad pública y permitir manifestaciones pacíficas”.
Las manifestaciones fueron creciendo e intensificándose desde temprano el jueves en la mañana. Agentes federales usaron gases lacrimógenos y balas de pimienta contra un grupo concentrado a las afueras del edificio donde las oficinas del ICE en Minneapolis están ubicadas. En la noche, cientos de personas bloquearon una intersección a unas cuadras de donde el agente federal mató a tiros a Renee Good, ciudadana estadounidense, madre de tres y poeta. Los manifestantes marcharon por las calles, coreando consignas en contra de la ofensiva migratoria de Trump y ondeando pancartas.
Se espera que las protestas continúen este viernes. El gobernador Walz ha llamado a un “día de la unidad” en memoria de Good y convocó a los residentes de Minnesota y a la población de todo el país a guardar un minuto de silencio por ella.
Aunque también ha habido protestas en urbes como Nueva York, Houston o Washington D. C., el Gobierno vigila de cerca las de Minneapolis, puesto que es la ciudad donde se gestó el movimiento nacional de protesta contra la violencia policial en 2020 después de que el afroamericano George Floyd fuera asfixiado y asesinado por un policía en mayo de ese año. Durante meses, y en plena pandemia, las protestas y disturbios sacudieron la nación. La Administración Trump ha advertido que no permitirá que aquello se repita.

“La protesta pacífica es un derecho sagrado estadounidense protegido por la Primera Enmienda. Obstruir, impedir o atacar a las fuerzas del orden federales es un delito federal. También lo es dañar la propiedad federal. Si cruza esa línea roja, será arrestado y procesado. No ponga a prueba nuestra determinación”, escribió el jueves en su perfil de X Pam Bondi, la fiscal general de EE UU.
Mientras, las autoridades de Minneapolis y del Estado de Minnesota lanzaron este viernes otro llamamiento a que el Departamento de Justicia les permita participar en la investigación del tiroteo que acabó con la vida de Good. En una rueda de prensa, el alcalde la ciudad, Jacob Frey, pidió que los investigadores de la ciudad puedan acceder a las pruebas y al material del que dispone el Gobierno. “Si no tienes nada que ocultar, entonces no te escondas. Incluye a expertos locales en el proceso, no tenemos nada que ocultar aquí. Lo único que queremos en Minneapolis es justicia y la verdad”, indicó el regidor.
El agente que mató a tiros a la mujer ha sido identificado por la prensa como Jonathan Ross, aunque el Departamento de Justicia no ha confirmado su nombre. De acuerdo con reportes de The New York Times y The Washington Post, en junio pasado, el oficial resultó herido tras ser arrastrado unos 100 metros por otro conductor durante una operación de inmigración en Minnesota.
En una entrevista con la cadena Fox el jueves, Tricia McLaughlin, portavoz del DHS, indicó que el mismo agente involucrado en la muerte de Good sufrió “abrasiones por todo el cuerpo” el 17 de junio cuando intentó detener a un migrante que había sido condenado por abuso sexual.















