La ciencia entra en 2026 con una agenda cargada de expectativas y riesgos. Desde sistemas de inteligencia artificial capaces de impulsar descubrimientos hasta misiones espaciales clave y ensayos clínicos a gran escala, el próximo año perfila hitos que podrían redefinir la investigación global. Así lo plantea la revista Nature en su panorama sobre los eventos científicos que merecen seguimiento en el año entrante.
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Uno de los ejes será la consolidación de la inteligencia artificial aplicada a la ciencia. Según Nature, la investigación “impulsada por inteligencia artificial dio grandes saltos este año, y llegó para quedarse”. En 2026, los llamados agentes de IA —sistemas que integran varios modelos de lenguaje de gran tamaño para ejecutar procesos complejos y de múltiples pasos— se usarán con mayor frecuencia, incluso con “poca supervisión humana”.
La revista advierte que el próximo año “podría traer incluso los primeros avances científicos de consecuencia realizados por la IA”, aunque también expone los riesgos: el uso intensivo ya ha revelado fallas graves, como “errores a los que los agentes de IA son propensos, incluida la eliminación de datos”.
Más allá de los grandes modelos de lenguaje, Nature señala un giro hacia enfoques menos costosos: modelos pequeños, entrenados con conjuntos de datos limitados y diseñados para resolver problemas específicos de razonamiento. Estos sistemas no generan texto, sino que “procesan representaciones matemáticas de la información”, y ya demostraron su potencial cuando “un diminuto modelo de IA superó a modelos masivos en una prueba de lógica”.
Terapias génicas y grandes ensayos clínicos
El impulso de la edición genética también marcará 2026. Nature anticipa el posible lanzamiento de dos ensayos clínicos para desarrollar terapias génicas personalizadas en niños con enfermedades genéticas raras. Estos esfuerzos amplían el tratamiento aplicado a KJ Muldoon, un bebé con un trastorno metabólico poco común que recibió una terapia CRISPR diseñada para corregir su mutación específica.
KJ Muldoon. Foto:Children’s Hospital of Philadelphia
El equipo que lo trató planea solicitar autorización a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) para realizar un ensayo clínico en Filadelfia, enfocado en niños con trastornos metabólicos raros causados por variantes en siete genes. Otro grupo espera iniciar un estudio similar para enfermedades genéticas del sistema inmunológico.
En paralelo, un ensayo clínico en el Reino Unido, basado en un único análisis de sangre capaz de detectar alrededor de 50 tipos de cáncer antes de que aparezcan síntomas, entregará resultados en 2026. La prueba busca fragmentos de ADN liberados por células cancerosas y puede identificar el tejido u órgano de origen. El estudio incluyó a más de 140.000 participantes y, si los resultados son positivos, las autoridades sanitarias británicas planean implementarlo en hospitales.
En 2026 también entrará en vigor la mayor actualización regulatoria de ensayos clínicos en el Reino Unido en dos décadas, con el objetivo de acelerar la investigación, aumentar la diversidad de participantes y reducir el tiempo para que los tratamientos lleguen a los pacientes. Nature añade que los cambios propuestos por la FDA, que exigirían un solo ensayo clínico para aprobar nuevos medicamentos, seguirán desarrollándose en 2026.
Tráfico lunar, Marte y ciencia extrema
El espacio será otro escenario clave. El 2026 verá una intensa actividad lunar: la misión Artemis II de la Nasa enviará a cuatro astronautas a orbitar la Luna durante diez días, el primer vuelo tripulado hacia el satélite desde la década de 1970. China, por su parte, prepara el lanzamiento de Chang’e-7, una sonda que buscará hielo de agua y estudiará “sismos lunares” cerca del polo sur, una región especialmente difícil para aterrizar.
La tripulación de la misión Artemis II de la Nasa. Foto:Nasa
La mirada también se dirige a Marte, con la misión japonesa MMX, que visitará Fobos y Deimos y traerá muestras a la Tierra en 2031, algo nunca antes logrado. A esto se suma el satélite europeo PLATO, destinado a identificar planetas tipo Tierra, y la misión solar india Aditya-L1, que observará el Sol durante el máximo solar.
Finalmente, Nature destaca un proyecto extremo: el primer viaje científico del buque chino Meng Xiang, diseñado para perforar hasta 11 kilómetros bajo el fondo oceánico y alcanzar el manto terrestre. Un esfuerzo que promete revelar cómo se forma el suelo marino y qué impulsa su actividad tectónica.
REDACCIÓN CIENCIA

















