Bayern Múnich tuvo que trabajar bastante en el Allianz Arena para vencer a Royale Union Saint-Gilloise, que resistió y le hizo el juego difícil a los bávaros, quienes terminaron ganando 2-0 gracias al doblete de su goleador Harry Kane.
Desde que arrancó el partido, Bayern no pudo descifrar el juego de los belgas y por más que intentaron constantemente acercarse, cada línea de la visita estaba bien alineada para incomodar a todas las figuras de los bávaros, incluido Luis Díaz, que tampoco pudo tener una chance clara.
Al descanso fue un empate sin goles, tras unos primeros 45 minutos que no tuvo mayor aproximaciones y apenas se destacó una jugada de Raphael Guerreiro para Bayern, más una de Promise David de Royale Union.
En el segundo tiempo la paridad continuó, pero Bayern siguió presionando, hasta que a los 52 minutos se quebró todo el partido tras un cabezazo del goleador Harry Kane, quien estaba bien ubicado para aprovechar el tiro de esquina de Michael Olise.
Ese gol significó el de la tranquilidad y de paso, el de la desconcentración de Royale Union, que olvidó en un parpadeo lo que estaban jugando, siendo reflejado en el penalti cometido por Kjell Scherpen, así que Kane tomó el balón para ejecutar y marcar su doblete que le aseguró la victoria a los bávaros.
A partir de ahí, Bayern se hizo dominador del partido, pero terminaron desperdiciando muchas opciones de gol para terminar de golear a Union Saint-Gilloise.
Harry Kane tuvo otro penalti para marcar tripleta a los 81 minutos, pero la terminó estrellando contra el poste y en el rechazo, Luis Díaz conectó con cabezazo, pero el arquero de los belgas atajó sin problema para mantener el 2-0 en el marcador.
Luego, en una ráfaga de ataques del Bayern, Michael Olise no pudo aprovechar una asistencia de Luis Díaz y terminó rematando fuera del arco para no poder concretar el de la goleada.
Los belgas no lograron animarse de nuevo y Bayern terminó manejando el partido, así que el 2-0 les sirvió para mantenerse segundos de la tabla general de la Champions League, quedándose de paso, con un cupo directo a los octavos de final.
Ahora, Bayern jugará con toda la tranquilidad y solo por el liderato de Champions ante PSV, último rival para jugar sin presión en el cierre de esta fase del torneo internacional.















