Con 81 años, el neurólogo portugués Antonio Damasio reflexiona sobre la felicidad humana desde la experiencia de una vida dedicada al estudio del cerebro y la conciencia. En sus recientes declaraciones al medio El Español, advierte que el desarrollo de la inteligencia artificial y el uso constante de los dispositivos móviles están alterando la forma en que las personas se relacionan entre sí, un cambio que, a su juicio, tiene consecuencias directas sobre la posibilidad de ser felices.
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Para Damasio, la felicidad depende en gran medida de nuestras relaciones con los demás y de la capacidad de reconocer al otro. Sin embargo, la sociedad contemporánea parece avanzar en la dirección opuesta. Los celulares —y ahora la inteligencia artificial— han adquirido un papel central en la vida cotidiana, al punto de desplazar la atención que antes se dirigía a las personas cercanas. “Los móviles tienen el poder de consumir nuestra atención, de hacer que dejemos de mirar a las personas que nos rodean y de sentir curiosidad por ellas”, ha explicado el neurólogo a El Español. En su visión, este fenómeno atenta directamente contra la base misma de la felicidad.
La atención, un recurso en disputa
Damasio sostiene que no se puede entender la felicidad sin los demás, sin las distintas relaciones de amor y reconocimiento que se tejen a lo largo de la vida. El problema, señala, es que la tecnología actual refuerza una tendencia al aislamiento. “Es lo contrario a la felicidad, que parte de la base del reconocimiento al otro”, ha afirmado.
Director del Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California y Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica en 2005, Damasio continúa escribiendo libros de divulgación. En el más reciente, Inteligencia Natural y la Lógica de la Consciencia, la inteligencia artificial ocupa un lugar central. Allí insiste en que “el principal problema de la IA es que roba la atención que merecen las personas que nos rodean”, una dinámica que, a su juicio, profundiza lo que ya venían haciendo los teléfonos inteligentes.
El neurólogo advierte que el uso del celular se ha vuelto omnipresente: no solo es necesario para cada vez más tareas, sino que también genera adicción. “Estamos todo el día pendientes de nuestros dispositivos y sus aplicaciones porque, aparentemente, nos hacen la vida más cómoda. El problema es que dejamos de prestar atención a las personas y a la realidad que nos rodea”, ha señalado en El Español.
El uso del celular se ha vuelto omnipresente. Foto:iStock
Mirarnos para poder ser felices
Desde esta perspectiva, la advertencia de Damasio es tan simple como contundente. “Nuestra felicidad depende precisamente de eso, de empatizar con los demás”, afirma. Por eso concluye que, en el contexto actual, “la IA es la mayor amenaza para la felicidad humana”.
El neurólogo confiesa que le resulta “terrible” observar a jóvenes absorbidos por las pantallas en la calle, o ver cómo se consultan los dispositivos mientras se come o se camina, en lugar de atender a quienes los acompañan. “Ser feliz depende de todo lo contrario: de mirarnos los unos a los otros y tratar de entendernos”, detalla.
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Su crítica no se limita a la tecnología, sino que se extiende a una sociedad cada vez más individualista. “Vivimos en tiempos de falta de buenos sentimientos hacia los demás, hacia la comprensión del otro”, ha explicado. Frente a ese panorama, Damasio invita a reflexionar sobre el lugar que ocupa la tecnología en la vida cotidiana. Tomar distancia, acercarse a la propia realidad y recuperar el vínculo con los demás, sostiene, es un paso necesario para volver a sentirnos más felices.
REDACCIÓN CIENCIA

















