Apodo significaba en español ‘cálculo’ y desde el siglo XVII empezó a ser la palabra para dar nombre al sobrenombre. Los apodos reales llegan cuando la historia se asienta: la lengua necesita tiempo para decidir con qué adjetivo quedará retratado un monarca. Pero, a fuerza de vivir, y con la voluntad o el azar al margen, todos conocemos los ciclos a los que nos exponemos cada año y podemos motejar lo que viene sin necesidad de tiempo de asiento. Esto que sigue es el cálculo y el mote de los 12 meses próximos.

















