Nada es eterno, ni siquiera el universo. Durante las últimas dos décadas, distintas observaciones astronómicas han llevado a los científicos a concluir que el cosmos ya dejó atrás su periodo más activo.
Una de las señales más claras es la reducción progresiva en la formación de nuevas estrellas, un fenómeno que no implica su desaparición inmediata, pero sí un cambio profundo en la evolución del universo.
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Las estimaciones actuales indican que existen al menos un septimillón de estrellas, es decir, un número seguido de 24 ceros. Sin embargo, los expertos coinciden en que el ritmo al que nacen nuevas estrellas es cada vez menor, lo que sugiere que la mayor parte de la actividad estelar ya ocurrió.
El consenso científico sitúa la edad del universo en 13.800 millones de años. Poco después del Big Bang comenzaron a formarse las primeras estrellas. En ese contexto, el telescopio espacial James Webb identificó recientemente tres estrellas en la Vía Láctea cuya edad se aproxima a los 13.000 millones de años, lo que las convierte en algunas de las más antiguas conocidas.
El pico de nacimiento estelar ocurrió hace 10.000 millones de años, durante el “Mediodía Cósmico”. Foto:iStock
Las estrellas se originan en vastas nubes de gas y polvo llamadas nebulosas. Allí, la gravedad concentra el material hasta que se calienta y da lugar a una protoestrella. Cuando la temperatura interna alcanza millones de grados centígrados, el hidrógeno comienza a transformarse en helio mediante la fusión nuclear, liberando energía y marcando el inicio de la etapa conocida como «secuencia principal». Cerca del 90% de las estrellas del universo, incluido el Sol, se encuentran en esta fase, con masas que pueden ir desde una décima parte hasta 200 veces la masa solar.
Con el paso del tiempo, las estrellas agotan su combustible. Las más pequeñas se extinguen lentamente durante miles de millones de años, mientras que las de mayor tamaño, al menos ocho veces más masivas que el Sol, terminan en explosiones violentas conocidas como supernovas.
Observaciones de 2,6 millones de galaxias confirman que la formación estelar sigue disminuyendo. Foto:iStock
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Un universo dominado por estrellas antiguas
En 2013, un grupo internacional de astrónomos concluyó que el 95% de todas las estrellas que existirán en la historia del universo ya se formaron. “Vivimos en un universo dominado por estrellas viejas”, afirmó entonces David Sobral, autor principal del estudio publicado en la revista Subaru Telescope.
Según los modelos actuales, el punto máximo de formación estelar ocurrió hace unos 10.000 millones de años, durante un periodo denominado el «Mediodía Cósmico». Desde entonces, las galaxias han ido reduciendo su capacidad de convertir gas en nuevas estrellas. “Las galaxias convierten el gas en estrellas y lo están haciendo a una tasa decreciente”, explicó Douglas Scott, cosmólogo de la Universidad de British Columbia, en Canadá.
Scott es coautor de un informe aún no publicado que analiza datos obtenidos por los telescopios Euclides y Herschel de la Agencia Espacial Europea. Gracias al mapa tridimensional del universo elaborado por la misión Euclides, los investigadores pudieron estudiar de forma simultánea unas 2,6 millones de galaxias.
El enfriamiento del polvo cósmico indica que las galaxias producen menos estrellas que antes. Foto:iStock
El análisis se centró en el calor emitido por las estrellas, ya que las galaxias con mayor actividad estelar suelen presentar polvo cósmico más caliente. Los resultados mostraron que, en el último mil millón de años, la temperatura promedio de las galaxias ha descendido. “Ya se nos pasó el momento de mayor formación de estrellas, y habrá cada vez menos formación de nuevas estrellas en el universo”, señaló Scott.
Aunque la muerte de las estrellas libera material que puede reutilizarse, el proceso no es completamente eficiente. Scott lo compara con reciclar los restos de una casa demolida para construir otra nueva: “Eso significa que solo podemos hacer una casa más pequeña. Cada vez que hagamos una demolición, habrá menos materiales que sean útiles hasta que no se pueda construir nada”. En términos cósmicos, “cada generación de estrellas tienen menos combustible para gastar y eventualmente no habrá suficiente combustible para hacer una estrella”.
Cada nueva generación estelar dispone de menos gas y material para formar estrellas. Foto:iStock
A largo plazo, estas observaciones se vinculan con una de las teorías más aceptadas sobre el destino final del universo: la muerte térmica, también conocida como la «Gran Helada». Esta hipótesis sostiene que la expansión constante del universo dispersará la energía disponible hasta que no sea suficiente para sostener la formación de nuevas estrellas ni la vida. “La cantidad de energía disponible en el universo es finita”, explicó Scott.
No obstante, este escenario se encuentra a una distancia temporal casi inconcebible. Según las estimaciones, seguirán formándose estrellas durante los próximos 10 a 100 mil millones de años, mucho después de que el Sol haya dejado de existir. En cuanto a la «Gran Helada», astrónomos de la Universidad Radboud, en los Países Bajos, calcularon recientemente que podría ocurrir dentro de aproximadamente un quinvigintillón de años, es decir, un uno seguido de 78 ceros.
El universo, aunque envejece, todavía tiene tiempo suficiente para seguir iluminándose.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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